
El seminario más irreverente en el que jamás participarás
Muchos vendedores comienzan una reunión con una misión: explicar.
Explican la empresa, el producto, los servicios, la trayectoria, las características y los beneficios. Después preguntan si existe alguna duda.
El problema es que una buena presentación no necesariamente produce una buena decisión.
Cuando presentamos demasiado pronto, corremos el riesgo de responder preguntas que el cliente todavía no se ha hecho. Hablamos de beneficios que quizá no considera importantes y defendemos soluciones antes de comprender completamente el problema.
El cliente puede escuchar, asentir e incluso felicitar la presentación. Eso no significa que esté construyendo una decisión.
Una conversación comercial efectiva no comienza demostrando cuánto sabemos. Comienza descubriendo cómo interpreta el cliente su situación.
Antes de presentar, conviene investigar:
Estas preguntas no son una técnica para manipular. Son una manera de evitar conclusiones prematuras.
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